jueves, 17 de agosto de 2017

Un casio musulmán

Casio CPA-100
Por imperativo filial he comenzado a ver la serie de televisión Juego de Tronos. No he visto nada más que el primer capítulo de la primera temporada y me está afectando. No se crean todo lo que ven en las películas y en las series. Ahora todo el tiempo padres e hijos se están diciendo "te quiero". "Te quiero papá", "te quiero mamá", "te quiero hijo". No recuerdo que mi padre me dijera jamás que me quería. Ni mi hijo me ha dicho nunca que me quiere ni yo tampoco se lo he dicho a él. Eso no quiere decir que no tengamos un amplio repertorio de señales para decirnos lo mucho que nos apreciamos. Nos amamos a través de metáforas: la informática, las motos, el regulador de corriente de la Virago, el casco, la receta de la cazuela de alubias, la empanada gallega… El reloj Casio también ha contribuido a que nos demos muestras de profundo amor y consideración. Somos fanáticos de esta marca. Conservamos todos los Casios que nos hemos ido regalando. El último que me ha traído es un Casio gigantesco, más grande que mi muñeca. Me lo ha comprado musulmán. Tiene una ventanita en la que te va marcando las horas del rezo islámico. Y una alarma que pita al inicio de cada rezo y media hora después para recordártelo, si lo olvidaste. Yo no soy musulmán y él lo sabe, pero me dijo que era una manera de protegerme de un atentado. Que le han llegado noticias de que en alguno de los atentados perpetrados por yihadistas hay personas que se han librado por llevar encima el Corán o un reloj como el que me acababa de regalar. Aunque le he dicho que una cosa es ser musulmán y otra muy distinta ser yihadista, él ha insistido en que me lo ponga. Esta es su forma de decirme que me quiere. El caso es que, tras los comentarios que provocó el reloj, nos hemos quedado un poco sin temas de conversación. Y mi chico ha decidido que vea su serie favorita para retomar nuestros amores. Me ha aconsejado que no hable de ella hasta que vea, al menos, la primera temporada completa. Que me gusta opinar, me dijo, de las cosas sólo con mirarlas al soslayo. Acaba de examinarme del primer capítulo. Hasta me ha preguntado por la frase que le dice el cuñado enano del Rey de los Siete Reinos del Poniente al hijo bastardo de Eddard 'Ned' Stark, Señor de Invernalia. La recordaba perfectamente: "Los padres miran a sus hijos enanos como si fueran bastardos". He obtenido su placet. Puedo adelantarles que la serie, como la Thermomix, ha triturado múltiples ingredientes y referencias (Arturo, Tito Livio y la fundación de Roma, brumosas leyenda Vikingas...), creando un salmorejo épico de textura catártica que dispara nuestra fantasía y disipa nuestro miedo y preocupaciones. Ya les digo. Este primer capítulo me está afectando. Y me ha dado por relacionar, para no ser menos, el matrimonio contra natura de la CUP y Puigdemont con la leyenda de Melusina, que terminó tan mal. Consulten la Wiki y verán cómo la comparación no es tan disparatada.

jueves, 10 de agosto de 2017

Vocación de servirse... de los contribuyentes

Nos dan la espalda
La frase "voluntad de servicio" ha terminado por resultarme antipática. La relaciono con el servicio militar, con la Falange y con los procuradores en Cortes franquistas. Los capitostes del Movimiento Nacional estaban en política movidos -decían ellos- por una voluntad firme de servir a los ciudadanos (afines al régimen, claro). Ni el régimen andaluz (sí, el régimen clientelar andaluz), salido de las urnas, y por tanto democrático y legítimo, ni el gobierno del Estado, el del PP, salido también de las urnas y al que la corrupción le resta pocos votantes, ya no tienen valor suficiente para decir que están en política para servir a los ciudadanos. Los méritos del PP es que -según ellos- estamos saliendo de la crisis. No nos hablan nada más que de dineros. Y si sales por la ciudad, te das cuenta de que algo de dinero, blanco o negro, circula. Las terrazas de los bares aparecen llenas de familias. Gracias a que nos hemos convertido en un imperio implosivo, en lugar de expansivo y dominador. En nuestras tapas no se pone el sol, pero en lugar de llegar a Filipinas, como Felipe II, de hacernos con el mundo, el mundo entero se ha venido a tomar boquerones al limón en nuestras playas. Y estamos a reventar de turistas. Sí, es cierto, los camareros y los dueños de bares, hoteles y restaurantes, tiene una auténtica voluntad de servicio o, mejor, de servir copas y entretenimiento, porque no hay otra cosa. La prisa con la que Susana Díaz ha colocado a los consejeros cesantes en la última remodelación en puestos en los que van a ganar más que antes, certifica que al régimen andaluz, y a su presidenta, lo que les interesa no es servir a los andaluces -ahí está el ERE encubierto que suponía la fusión hospitalaria granadina- sino servirse de nosotros y seguir fortaleciendo la férrea jaula clientelar que lo sostiene. Nada de voluntad de servicio, voluntad de servirse. Y, como en tiempos de Zapatero, las virtudes cívicas se enseñan ahora en las series de televisión. Los socialistas, sin valor para resolver el enorme dolor de las víctimas del Franquismo cuando gobernaron, se dedicaron a ajustarles las cuentas a los vencedores en la serie, entonces en la TVE 1, Amar en tiempos revueltos, en la que todos los malos eran franquistas y casi todos los buenos Socialistas. La televisión pública, viendo que ni la escuela ni las instituciones son capaces de inculcar valores a los ciudadanos, ha decidido inculcarlos en Servir y proteger, su melodrama de la tarde. Tan buena es la policía en esta serie que dan ganas de delinquir para que te detenga y disfrutar de sus servicios profesionales. Serie feminista, asistencial, misionera, catecumenal, educativa, 'ilusionante', en suma. Todo no está perdido. Entre la UCO y la Policía Nacional nos van a sacar del atolladero. ¡¡¡Viva el melodrama policial, abajo la mugre que ensucia a diario los juzgados!!!

jueves, 3 de agosto de 2017

Salva-patrias-lejanas

En la película norteamericana de 2011 Criadas y Señoras, las damas del Sur de los Estados Unidos recogen fondos para hacer el bien a los «negritos», en África, lejos de Missouri. Pero cuando los negritos se convierten en negros y los tienen sirviendo en sus casas, no les permiten usar el baño familiar y los mandan al retrete del patio a hacer sus necesidades. ¿Por qué la gente prefiere hacer caridad tan lejos de sus casas en lugar de portarse bien con los de su pueblo? Aprendí a mirar la barbarie con la que, en épocas muy diferentes, conquistadores imperialistas, colonialistas en busca de materias prima y liberales salvajes se han ensañado con Latinoamérica, con los ojos penetrantes de un poeta, no con los sesudos del politólogo. En el Canto General de Nerudaesa inconmensurable biblia aborigen, leí hace años esto:“Cuando sonó la trompeta, /estuvo todo preparado en la tierra, / y Jehová repartió el mundo / a Coca-Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors, y otras entidades […] / regaló coronas de César, / desenvainó la envidia, / atrajo la dictadura de las moscas, / moscas Trujillos, /moscas Tachos, / moscas Carías, / moscas Martínez, / moscas Ubico, moscas húmedas / de sangre humilde y mermelada,  / moscas borrachas que zumban / sobre las tumbas populares, / moscas de circo, sabias moscas / entendidas en tiranía “. Y, desde entonces, estoy convencido de que, si Latinoamérica fuera una constelación de repúblicas aseadas y respetuosas con los derechos humanos, alguien enturbiaría las aguas en las que pululan los Maduro, los Chávez o los Castro, para seguir pescando en aguas turbulentas, empobrecidas, enrabietadas, emponzoñadas. Para seguir depredando las riquezas que, desde la conquista de los castellanos, los carniceros (sic en Neruda) han considerado suyas. La machacona e impía insistencia con la que, los que van camino de convertir España en una monarquía desmembrada y pobre, nombran a Venezuela se debe al miedo y al odio que la aparición de Podemos les ha provocado. Y a estos salva patrias lejanas se les ha despertado una extraña prisa por rescatar a Venezuela de la catástrofe, a ellos que desde sus palacios, desde sus bancos, desde sus puertas giratorias, se muestran incapaces de darnos a los españoles una cama en un hospital, una plaza en una escuela pública o una atención si, ya viejos, no podemos valernos por nosotros mismos. Su piadosa preocupación por ese atormentado país no hay duda de que proviene de nobles sentimientosdemocráticos, pero también puede deberse una añoranzade los tiempos de la colonia o a un punzante dolor por el imperio perdido.

lunes, 31 de julio de 2017

Susana ruge

El hombre es, por naturaleza, un animal cívico (Aristóteles, Política)


Susana y Pedro, ¡la leche!

A la animala política,
¡qué cara se le quedaba,
cuando ha poco, en las primarias,
las primarias no ganara!
Se le mudó la color,
un rictus veló su cara
y quedó triste y mohína,
cabizbaja y trasudada,
vamos, lo que viene siendo
quedarse muy cabreada.
No sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz y ‘almodovariana’,
sino que ni tan siquiera
a su rival saludaba
y lo llamó ‘secretario’
sin apellidos ni gaitas,
ni don, ni algún titulillo
que algo lo identificara,
sólo ‘secretario’ a secas:
¡lo menos que se despacha!
La historia viene de lejos,
–la historia de la animala–
y fue su principio cierto
cuando en tierras de La Mancha
el ilustre Pepe Bono,
hombre de gran perspicacia,
dijo que Susana Díaz
era ‘toda una animala . . .
. . . política’, por más señas,
que eso nadie lo dudara,
–imitando en la expresión,
la aristotélica fabla–.
Y añadió aún algo más:
Que cuando alguien deseaba
definir con claridad
de un elefante las trazas,
hallaba dificultad
en dar las señas exactas.
Pero al ver al paquidermo
con su trompa y su prestancia
ya nadie ponía en duda
de qué animal se trataba.
“Pues lo mismo con Susana
pasa –dijo Pepe Bono–:
Que es una grande animala,
que en cuanto uno la ve,
la cosa le queda clara”.
Dicen algunos que aquello
del elefante, a Susana
no le pareció muy bien,
vamos, que no le hizo gracia,
pero lo había dicho Bono
y no hubo quien replicara.
Y desde entonces la cosa
ha quedado bien fijada.
Y Susana la andaluza,
aunque perdió las primarias,
aunque se quedó mohína,
cabizbaja y cabreada,
sigue siendo, igual que antes,
es más, por antonomasia
la única, la indiscutible,
«la política animala».

Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!

domingo, 30 de julio de 2017

Susana Diaz, animala política

El hombre es, por naturaleza, un animal cívico (Aristóteles, Política)


A la animala política,
¡qué cara se le quedaba,
cuando ha poco, en las primarias,
las primarias no ganara!
Se le mudó la color,
un rictus veló su cara
y quedó triste y mohína,
cabizbaja y trasudada,
vamos, lo que viene siendo
quedarse muy cabreada.
No sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz y ‘almodovariana’,
sino que ni tan siquiera
a su rival saludaba
y lo llamó ‘secretario’
sin apellidos ni gaitas,
ni don, ni algún titulillo
que algo lo identificara,
sólo ‘secretario’ a secas:
¡lo menos que se despacha!
La historia viene de lejos,
–la historia de la animala–
y fue su principio cierto
cuando en tierras de La Mancha
el ilustre Pepe Bono,
hombre de gran perspicacia,
dijo que Susana Díaz
era ‘toda una animala . . .
. . . política’, por más señas,
que eso nadie lo dudara,
–imitando en la expresión,
la aristotélica fabla–.
Y añadió aún algo más:
Que cuando alguien deseaba
definir con claridad
de un elefante las trazas,
hallaba dificultad
en dar las señas exactas.
Pero al ver al paquidermo
con su trompa y su prestancia
ya nadie ponía en duda
de qué animal se trataba.
“Pues lo mismo con Susana
pasa –dijo Pepe Bono–:
Que es una grande animala,
que en cuanto uno la ve,
la cosa le queda clara”.
Dicen algunos que aquello
del elefante, a Susana
no le pareció muy bien,
vamos, que no le hizo gracia,
pero lo había dicho Bono
y no hubo quien replicara.
Y desde entonces la cosa
ha quedado bien fijada.
Y Susana la andaluza,
aunque perdió las primarias,
aunque se quedó mohína,
cabizbaja y cabreada,
sigue siendo, igual que antes,
es más, por antonomasia
la única, la indiscutible,
«la política animala».

Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!

miércoles, 26 de julio de 2017

El experto

El arquero
La estadística juega a mi favor: desde hace 34 años vengo escribiendo en los periódicos granadinos y nunca faltó mi artículo el día acordado, aunque a la hora del cierre todavía no lo hubiera entregado. No debo preocuparme, entonces, porque ahora sean las ocho de la tarde y no tenga escrita ni una sola palabra. Estaréis pensando que, como en el cuento del rey, el cangrejo y el pintor, estoy esperando al último minuto para escribirlo, como el pintor de la historia que da fin a su obra, y dibuja un cangrejo perfecto, sólo cuando el rey enfurecido, después de cinco largos años de espera y de cuantiosos gastos, sube las escaleras de su taller, dispuesto a cortarle la cabeza por su tardanza. Y os maliciaréis que sólo se puede escribir aceptablemente sometido a presión. Sea como sea, de lo que lo que estoy seguro es de que en este momento, lectores pacientes, os encontráis leyendo mi columna, aunque yo no la haya escrito. Me viene a la memoria, para explicar el fenómeno, la historia Chi Ch’ang –el protagonista del cuento El experto, de Nakajima Ton- que aspiraba a ser el mejor arquero del mundo. Gracias a las enseñanzas de su maestro Wei Fei -de puntería tan certera que, se decía, era capaz de hacer blanco con todas las flechas de su aljaba en la misma hoja de sauce a una distancia de cien pasos-,  aprendió a no parpadear y a mirar de tal manera que lo diminuto le parecía llamativo y lo pequeño descomunal. Tres años estuvo practicando hasta conseguir emular al maestro. A los tres años pensó que tendría que matarlo si quería ser el mejor arquero del mundo. Lo intentó, pero Wei Fei consiguió esquivar las flechas de su alumno. Y no vio otra manera de quitárselo de encima y de desembarazarse de aquel peligro que dirigir la mente de Chi Ch’ang hacia una nueva meta; confiarlo al maestro Kang Ying,  que le enseñaría a dar en el blanco sin disparar.  “Mientras necesites un arco y una flecha continuarás en la infancia de este arte”, le dijo Kang Ying, “el verdadero tiro con arco no lo precisa, la fase culminante de la actividad es la inactividad; la fase culminante de la oratoria es refrenar la lengua, la fase culminante de disparar es abstenerse de hacerlo”.  Aprendido esto, Wei Fei regresó a Hantan, su aldea, y nunca más volvió a disparar una flecha, aunque pájaros y ladrones evitaban aproximarse a su casa, por si acaso. Su reputación fue en aumento. Cuarenta años después abandonó este mundo sin haber mencionado ni una vez el tema del tiro con arco y sin tocar ninguno. Después de esto, en su aldea, los pintores tiraron sus pinceles, los músicos rompieron las cuerdas de sus instrumentos y los columnistas se avergonzaron de ser vistos tecleando sus ordenadores. Por mi parte he olvidado cómo se escribe un artículo. De lo que es una columna periodística. Pese a todo,  generosos lectores, estoy seguro de que hoy habéis encontrado mi artículo en el mismo sitio de todos los jueves.

jueves, 13 de julio de 2017

El micromachismo de la Thermomix

Salmorejo de zanahorias en la Thermomix
Cuando el calor alcanza los 45 grados, es que no se me ocurre nada y termino escribiendo de salsas o sopas frescas como el gazpacho o la vichyssoise. El verano pasado, en primicia mundial, dimos en estas páginas la receta del salmorejo de tomates y zanahorias. Nos la proporcionó de viva voz una mujer en la frutería. Todo no está en Arguiñano. La transmisión de recetas la sigue haciendo la mujer oralmente, como siempre. Aunque los hombres, que no quieren quedarse atrás, también se atreven ya a compartir la composición y la elaboración de un plato. Ayer, un jubilado me detalló en el tenderete de mi frutero cómo freír los pimientos verdes. Me insistió en que los dejase cocer en el aceite a fuego lento y que, antes de consumirlos, le echase un escrúpulo de sal gorda. Hizo hincapié en que la sal fuera gorda. Hacía mucho calor debajo del toldo de Salvador. Tenemos ya tanta confianza que nunca me  pesa lo que llevo y me cobra siempre la misma cantidad: dos euros.  Lo comido por lo servido. Unas veces gano yo, otras, él.

La mujer del salmorejo del verano pasado, como una diva del bel canto,  cuando acabó el recitativo de los ingredientes, nos advirtió que ella no usa pan, porque engorda y que lo ha sustituido por 250 gramos de zanahorias, por cada kilo de tomates. Aseguró que le sale finísimo, como un salmorejo de caramelo, aterciopelado, como si fuera la crema pastelera de los tomates.  Cuando le pregunté si había adaptado ya su receta a la Thermomix, el robot de cocina alemán, me miro como a sacrílego y no se dignó contestarme.  Comprendí que, además de bella, era inteligente y que se había dado cuenta de que la Thermomix es un instrumento del Patriarcado, de los hombres que ahora se ven obligados a guisar, bien porque están solos o porque les ha empezado a gustar andar entre fogones o, simplemente, porque en el reparto de tareas del hogar les corresponde cocinar  lunes, miércoles y viernes; y que usan la Thermomix para, de salida, hacer comidas aceptables con sólo atenerse a las prescripciones de temperatura, velocidad y tiempo del recetario. Ese robot convierte al varón más torpe, en un aspirante a MasterChef, sin haber tenido que aprender las recetas de su madre ni practicar, como los dioses antiguos, nada más que el sencillo arte de asar carne. Desde hace 150 años, estos recién llegados al reino de las cocinas, o los “expertos”, (es decir, científicos varones) han irrumpido en lo que era un dominio femenino -el cuidado del hogar, de la salud, de la familia, del embarazo, del parto, etc.- y, con la excusa de la ciencia, han desalojado a las mujeres del control de ámbitos que sólo ellas administraban. La Thermomix, en muchas ocasiones, se ha convertido en un instrumento micromachista en manos del hombre empodereado. Yo mismo he terminado por cocer los huevos de ocho en ocho en ese caballo de Troya del poder masculino. Y todos me han sabido a gloria.

jueves, 6 de julio de 2017

Incendio provocado

Ulises y Penélope de Francesco Primaticcio
Si yo no tuviera a Cervantes y su lengua ni la posibilidad que este escritor, y otras escritoras y escritores, me han dado de poder hablar y escribir gracias un instrumento prodigioso que se llama castellano, elaborado, también, con materiales orales nobilísimos, aportados por personas que nunca supieron escribir pero que cuidaron su lengua con reverencia y placer durante siglos, el día 1 de octubre, aprovechando la ola catalana, convocaba en mi casa un referéndum, lo ganaba por el cien por cien de los votos y desconectaba. Suena hasta bonito: República Elaia ('olivo', en griego), que es como se llama la casa, porque tiene dos árboles de esa especie que me dan todos los años dos sacos de aceitunas que llevo a un molino de Gójar donde me los cambian por dos garrafillas de 5 litros de aceite, de gran calidad y de toda confianza.
El nombre lo tomo mi mujer, leyendo una magnífica traducción al castellano de la Ilíada, del el pasaje donde la fiel Penélope reconoce a su marido, tras 20 años de ausencia de Ítaca, después de que éste le recuerda que el lecho en el que consumaron el matrimonio tiene una pata de olivo que hunde sus raíces en la tierra. Y que es la metáfora que expresa el carácter inquebrantable de su compromiso. El nombre griego -Elaia- me pareció, en un principio, algo cursi, pero con el paso del tiempo ha llegado a resultarme apropiado y bien traído. Mi compromiso con España, sin que esto tenga la más mínima importancia ni consecuencias, es con su lengua, con las poderosas metáforas, originales y las traducidas de otras lenguas, que conocí gracias a ella. Con ese regalo enorme que hoy me permite disfrutar del placer de hablar (más de la cuenta) con gente insufrible, con gente adorable, con gente tan habladora como yo, que sabe escuchar, con gente silenciosa que no suelta palabra y te mira, como si te estuviera haciendo un TAC. Lengua que me ha permitido desde chico aprender de los que saben.
Cada vez que veo a Rajoy, me entran ganas de independizarme, de salirme; cada vez que me golpea la prosodia de Susana Díaz, echo a correr. El otro día, al oír a Pablo Iglesias referirse al secretario general de PSOE como "Pedrito", estuve a punto de fletar un yate de recreo y perderme en el océano. Pero me retiene, con lazos fortísimos, Cervantes y, con él, mi madre y todos los que me ayudaron a comprender -aproximadamente- el mundo y a pensar en castellano. Gracias a ellos, barrunto que lo que se traen entre manos Rajoy y Puigdemont es un juego de trileros. La performance de Puigdemont es tan irracional como el remitirlo a la Constitución, redactada para que de aquí no se vaya nadie. Y nosotros en medio. Parece como si los maravillosos 78 años de guerri-paz de los que hemos disfrutado, no les vinieran bien a estos señores y que, metidos en el atolladero de su incapacidad para gobernar, necesitaran de una guerra con un pilón de muertos, para arrasar el territorio y borrar la memoria de sus rapiñas, errores, ineptitud y sevicias. El fuego, si termina por prender, será intencionado.

viernes, 30 de junio de 2017

La palestra de Platón

El efebo de las pompas del Salón ( en Granada)
El ejemplar del diálogo Cármides de Platón que tengo en casa me lo regaló el profesor Jacinto Prieto. De su puño y letra, debajo del título, ha escrito: De la sabiduría, y un poco más bajo, entre paréntesis, la palabra Formidable. La edición es de 1934. Ni el más leve comentario sobre el juego erótico que el gran ironista que era Platón nos ofrece en el preámbulo de este diálogo. La escena parece sacada de alguna película cómica del cine mudo. Digna de ser comentada, al menos, por su gracejo. En la edición de la editorial Aguilar, de 1966, el traductor y anotador, Francisco de P. Samaranch, sí deja constancia del ambiente en el que tiene lugar la discusión que mantienen Sócrates, Critias, y Cármides sobre la sabiduría moral. "El diálogo", nos dice el traductor, "comienza con un preámbulo de un delicioso realismo anecdótico que nos lleva a la escena de la conversación y nos va presentando a los personajes que van a intervenir en ella". Samaranch no va más allá. Durante mucho tiempo se pudo hablar de los diálogos de Platón sin referirse por extenso a la homosexualidad o a la bisexualidad que de forma evidente se manifiestan en ellos. El antagonista de Sócrates, Cármides, es un efebo que sólo tiene 14 años. Guapísimo, además de muy inteligente, entra en la palestra -el gimnasio sólo para hombres-, donde enamora a los chicos de su edad y a los hombres maduros. Sócrates comenta que, al pasar, todos los contemplan como se contempla una estatua. Su presencia dio motivo a una escena extraordinariamente graciosa -de cine mudo, dije más arriba-, pues cada uno de los que estaban sentados en un banco se apresuró a empujar a su vecino con todas sus fuerzas, para hacer sitio al recién llegado, de tal manera que los dos últimos, es decir, los que ocupaban las extremidades del banco, uno tuvo que saltar de su sitio y el otro, menos listo, cayó de costado. Sócrates también sucumbe a los encantos del adolescente: "Entonces", refiere el filósofo, "por la entreabierta túnica de Cármides, atisbé una nueva belleza que inflamó mis sentidos". Ortega y Gasset sí repara en las peculiaridades de las relaciones amorosas en la Grecia antigua y afirma que Platón, inversamente a nosotros, no entendía muy bien lo que pudiera ser un amor de hombre a mujer. Ya sé que en este punto, los lectores se estarán preguntando a qué viene este jarro de erudición fría que les está cayendo encima. Tiene que ver, desde luego, con el Día del Orgullo Gay. Mi humilde contribución a que se vea como normal, lo que ya en Grecia, era tenido como natural. Pero también he querido ponerme culto de la muerte para hacer frente a las críticas que he recibido por incluir en una columna anterior La venganza de don Mendo de Muñoz Seca dentro la alta literatura y para aparecer como entendido en materias tan abstrusas como la sociología, la antropología y la filosofía. Más que nada por darme pisto

jueves, 22 de junio de 2017

Hijos del Google Earth

En tiempos de paz prolongada, la mochila sustituye al viejo macuto del peregrino o del soldado. Dentro del macuto se podía encontrar una lendrera, estropajo, jabón casero, confeccionado con sosa cáustica y aceite de oliva refrito, un rosario, una muda, y recado de escribir. Dentro de las mochilas de los jóvenes viajeros de hoy se encontrarán toallitas higiénicas y un gel suave que cubrirán, en un 67%, las funciones del bidé; tubos con pomadas antialérgicas, preservativos, cepillo de dientes, bragas o calzoncillos de papel de talla universal, vaselina, píldoras del día después que las mamás -incluidas las más conservadoras- han metido en las mochilas de sus niñas; dentífrico, una barra de una sustancia que alivia rápida y eficazmente las picaduras de los insectos y varios paquetitos de galletas de textura e ingredientes muy variados.
Los jóvenes de la mochila siempre parecen saber a dónde van. Sólo se perderán, si visitan una zona pixelada del Google Earth. Cuando toman el barco, van directos a un rincón de cubierta que parece estar reservado para ellos. Despliegan el saco de dormir y se echan, desatentos a la partida y a la puesta de sol. Convencidos de que -jóvenes como son- disponen de tiempo para volver otra vez a ese mismo lugar y observar los matices que ahora menosprecian.
Los despertará el hambre. Sin abrir los ojos, encontrarán el bar del barco y pedirán al camarero una cerveza en inglés -el esperanto de los jóvenes- y beberán de la lata-bomba hasta la última gota, para lo que parece que la naturaleza sabia les ha dotado de una vértebra cervical más, que les permite inclinar la cabeza hacia atrás, en un ángulo casi de contorsionista, y hacerse con el contenido íntegro del envase. Después hablan, cantan y manosean el móvil. Los días que dura la travesía, los consumen en ducharse todas las mañanas en los lavabos comunitarios, beber constantemente cerveza y coca-cola, fumar, echarse desodorante y leer novelas.
Hacen transbordo de tren en las estaciones más remotas con la precisión de un cardumen de peces. Esperan la puesta del sol, entretenidos en conversaciones, en oír la música de sus celulares y en cantos. Hay grupos de jóvenes uniformados que suelen acompañarse de guitarras y ayudarse de cuadernos en los que han copiado o pegado fotocopias con las letras de las canciones que entonan.
Con las primeras oscuridades, se quedan dormidos. Se contorsionan peligrosamente en sus asientos hasta encontrar la postura más cómoda. Invaden los asientos cercanos con sus pies y no se preocupan demasiado si el viajero de enfrente da reposo a los suyos en el asiento que ellos ocupan.
Las personas mayores, al verlos dormidos, los miran con envidia. Porque ellos no han sido educados para invadir el espacio ajeno y no logran dormirse, temerosos de dejar caer, involuntariamente, la cabeza sobre el hombro del vecino y de que se malinterprete su gesto.

jueves, 15 de junio de 2017

Irene Montero, Superstar


Rosalía y su relación
La moción de censura ha tenido momentos de mucho interés. Irene Montero me sorprendió con un brillantísimo discurso, como portavoz de Podemos, minusvalorado por los medios y por sus compañeros de profesión. Les torció el brazo a todos. ¡Una mujer! Y les ha resultado difícil de asimilar, no sólo a los hombres, también a muchas mujeres. Emocionado, escribí sobre la marcha en mi blog: "Hoy, Irene Montero ha hecho más por la igualdad de las mujeres con su intervención, muy superior a la de Rajoy e Iglesias, que todas las lloronas, aprovechadas y subvencionadas de observatorios e institutos de la mujer juntas. Me ha recordado a la Dolores Ibárruri de las Cortes republicanas". Di así rienda suelta a la sorpresa y al entusiasmo, tras comprobar que aún queda empuje y lucidez y ganas y modos y actitudes más allá de la ciénaga. En Radio España Independiente, una emisora que se oía mucho durante la dictadura, y que nunca supimos muy bien desde dónde emitía, tuve ocasión de escuchar a la Pasionaria. También pude verla en algún noticiario de la época de la República, hablándole a las masas. Era otro estilo, más teatral, solemne, como de predicador. Me refería a la fuerza y la pasión que Montero le puso a su intervención. En eso se parece a Dolores. La diputada fue demoledora con la enumeración exhaustiva que hizo de los casos de corrupción en los que está implicado el PP, de lleno, o a título lucrativo. Allí, sentados, tuvo a los diputados del Partido Popular, que tuvieron que oírla, muy a su pesar. Alguno con el rictus contraído, o embutido en una sonrisa de desprecio, que poco a poco se iba helando en su cara hasta convertirse en la mueca ridícula de un actor mediocre. Pero no fue eso lo único que me interesó, también hubo abundantes citas de escritores célebres. Sobre todo de Quevedo. Las disfruté enormemente. Pronto nadie habrá leído ni a Quevedo ni a Góngora ni siquiera La Venganza de don Mendo. Parece que las sucesivas leyes de Educación han desterrado, casi por completo, la literatura de las aulas, en beneficio de las clases de lengua. En futuros parlamentos, los referentes literarios serán los guiones de series televisivas de éxito, como Twin Peaks o canciones de moda, como Happy, de Pharrell Williams. En lo que a mí concierne, estoy dispuesto a disfrutar de otra moción de censura más, siempre que sirva para sacar a Rajoy de la Moncloa y para oír a Irene Montero recitar a Rosalía de Castro. En ella, si se ponen de acuerdo PSOE y Podemos, ya no se hablará de Venezuela. Les aviso, prepárense para tener Frente Popular hasta en la sopa.

Puede leerlo también en el diario GRANADA HOY, si pincha el enlace siguiente:

http://www.granadahoy.com/opinion/articulos/Irene-Montero-Superstar_0_1145285798.html

jueves, 8 de junio de 2017

Con los puños almidonados y gemelos de oro

Los gemelos de oro, regalo del pregonero
Cuando Teresa Rodríguez afirma que la Semana Santa es del pueblo, me produce una doble inquietud. Primero, ¿qué significa hoy “pueblo”? y, segundo, ¿qué quiere decir esta política con que la Semana Santa pertenece al “pueblo”?  ¿No hubiera sido mejor, en lugar de “pueblo”, hablar de “gente”, como viene haciendo su partido? En Andalucía, además, “gente”, “mi gente”, conecta con el Rocío, con la Macarena, con las casetas, con la feria de Sevilla, con las calesas, con los trajes de gitana, con una fiesta cara, de manzanilla, langostinos y jamón pata negra, que era la que se podían pagar los señoritos. Conecta con los señoritos. Al final, PODEMOS y la socialdemocracia, donde gobiernan, se han topado con que los modelos de la “gente”, no son ni Pablo Iglesias, Sr.& Jr.,  ni Dolores Ibárruri ni el comunismo libertario ni Cañamero ni los sindicatos ni los partidos llamados de izquierdas; que el modelo de “la gente”, tras una larga y venturosa época de paz, de explotación y de bonanza económica que hunde sus raíces en la burbuja inmobiliaria, son los señoritos agrarios de la España de principios del siglo pasado. Tan odiados, tan jartibles, tan terratenientes. Y sus ritos y sus procesiones laicas y religiosas, en las que escenificaban su poderío social y económico. Y la “gente” no ha elegido hacer otra revolución  que la del disfrute, haciéndose con lo que antes pertenecía a un grupo reducido de personas, tomando, no el cielo, sino las procesiones, las cofradías, las romerías, por asalto. Un asalto, consentido por las “fuerzas vivas” y dichosamente pacífico que ha dejado la propiedad, la riqueza, en manos de los mismos, pero que ha obtenido a cambio “la parafernalia” –como se dice ahora- de los signos de la riqueza. Siempre ha habido, en la Semana Santa, imágenes que el pueblo consideraba suyas. El Cristo de Los Gitanos, Nuestro Padre Jesús de los Pobres, o como se las llame en cada lugar. Cuidadas, lujosamente vestidas, adornadas por “el pueblo trabajador”, acompañadas masivamente en sus evoluciones y desplazamientos. Compitiendo con las imágenes de “los ricos”. Conozco uno de estos cristos populares que debajo de la túnica llevan una camisa impoluta, blanquísima, de las que venden en el Corte inglés, con los puños perfectamente almidonados y abrochados con unos gemelos de oro. Todo un señor. Todo un señorito. Por muchas medallas que Kichi, el alcalde de Cádiz,  ponga a la Virgen del Rosario, ni él ni su formación conseguirán que los siga el “pueblo”, que prefiere ir detrás de la ciega procesión de gozo y de algazara, de ritos y de leyendas, suministrados por los “comerciales” habituales. Nunca llegará a ser el brujo de esa tribu. Los problemas de la gente que los votó, no se resuelven clavándoles agujas de vudú al muñeco del paro o al de la corrupción o medallas a las imágenes.  Que la Virgen nunca los va a sacar del atolladero. Ella prefiere a los pastorcitos.

jueves, 1 de junio de 2017

Andalucía ha dejado de ser católica. Es neopagana


Kichi y su madre, de procesión
Les temo a las masas "empoderadas" más que a una vara verde. Sobre todo si saben de dónde les viene el poder y si están decididas a usarlo. Las masas procesionales (cofrades, en argot), las masas rebeldes, han declarado que se niegan a aceptar las directrices municipales de higiene y aseo de los espacios públicos y amenazan con "plantearse acciones más contundentes", si se les restringe su propósito de pasearse por la ciudad, cuando les venga en gana, con su juego de tronos, iluminados por cirios prendidos que manchan de cera la calzada. ¿Utilizarán los cirios como armas de destrucción masiva de la convivencia? ¿Nos debemos de proteger los ciudadanos menos exhibicionistas? ¿Debemos cerrar nuestras ventanas y esperar a que pase el temporal? ¿Este tipo de temporales pasa espontáneamente sin necesidad de que nadie les ponga freno o va a más? ¿Nos asomamos a las ventanas y les gritamos a la cara, cuando invadan caprichosamente las calles, que se contengan, que se limiten? El "ente" al que le han arrebatado símbolos y liturgias, no pía. No manda. Disimula. Sabe que las masas ya no son suyas. Pero se conforma con el Concordato, con una casilla en la declaración de la Renta y con cobrarles por el alquiler de locales, servicios y complementos. Y si hay que decirles una misa, pues se les dice, que la visibilización, bien vale unas misas. A estas expresiones de piedad popular, en tiempos, se las tenía más o menos controladas. Cuando la iglesia disponía de hogueras y torquemadas. De vez en cuando se quemaba a una bruja, para que se viera quién mandaba y se adoptaba una actitud condescendiente con el pueblo llano que llenaba iglesias y cepos. La religión era entonces el opio del pueblo. Ahora las masas son el opio del clero. Y se las convoca, como sucedió cuando vino Benedicto XVI a Madrid y se invitó a 15 cofradías para arroparlo. O se les permite celebrar ceremonias como las de la primera comunión, vaciadas de su sentido original, y que son, cada vez más, "liturgias" de escenificación del progreso social de las familias. Las masas ciriales saben muy bien que dan votos y que sus evoluciones atraen a turistas y dan dinero. Son conscientes, y así lo proclaman, de "la importancia de las hermandades y cofradías en el tejido económico y social de la ciudad". Torres Hurtado concedía medallas a la Virgen y, en Cádiz, el alcalde de Podemos, acaba de hacer lo mismo. Andalucía ha dejado de ser católica. Sin otros pontífices que no sean los elegidos por las cofradías y con el clero como comparsa. La prueba: lo que era una religión para la escasez y el sufrimiento, se ha convertido en un ramillete de prácticas sociales encaminadas al disfrute de las masas. El cambio: copernicano.

domingo, 28 de mayo de 2017

El mantra de los perdedores / traidores

Teresa. la conversa
Granada Hoy: "Teresa Jiménez [secretaria provincial del PSOE de Granada] reiteró la felicitación "a nuestro secretario general", que ha ganado las primarias".
"Nuestro secretario general", en lugar de Pedro Sánchez, a secas, se ha convertido en el mantra de los perdedores y / o traidores que ahora imploran perdón y espacio dentro del redil. Pero con tosquedad. Aceptan la derrota, porque se la ha infligido el voto popular y no tienen otro remedio, pero no aceptan el resultado de ese voto: Pedro Sánchéz, el innombrable. Más o menos, como mi tita María, cuando nos vino a Cenes un cura con inquietudes sociales, ella decidió relacionarse directamente con Dios. Esta jarca enloquecida por los cargos, el bollo y el mandar, admite que la misa la dé Sánchez, el ungido, pero en lo demás, ellos están conectados con la divinidad democrática: con "los compañeros y compañeras" que, aunque ofuscados, seducidos, abducidos ahora por la belleza y el tesón del vencedor, han perdido el norte, pero que en algún momento se darán cuenta de su error, lo defenestrarán de nuevo y llegarán ellos / ellas, la ínclita Teresa y demás ensusanados / engatusados por la golosina andaluza, a tomar las riendas de este caballo desbocado en que se ha convertido el PSOE.

jueves, 25 de mayo de 2017

¡Tus muertos!

Masas populares


"Populismo" es hoy un baldón, una mancha , un estigma. En Granada Hoy, (<---pincha en el enlace, si te apetece leerlo) doy un repaso a otros insultos, de otras épocas e intento limpiar al PP y al PSOE de una posible contaminación populista.

jueves, 18 de mayo de 2017

Bésame, rey mío

La piedad supuesta
Si eres corpulento y ocupas mucho espacio, sufrirás menos agresiones que si eres pequeño y flaco. Si te persiguen los antidisturbios y te subes al tranco de una puerta, cruzas los brazos y los miras a la cara, sin desafío ni miedo, seguro que el porrazo se lo lleva el compañero que ha permanecido, asustado y con la cabeza gacha, en la acera. La proxémica es la disciplina que se ocupa de explicar estos hechos. Y, en general, las relaciones -de proximidad, de alejamiento, etc.- entre las personas y los objetos durante la interacción; las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico. La experiencia, aunque no hayas estudiado proxémica en el colegio, también ayuda a gestionar las distancias. El viejo que quiere recibir caricias y atención, mejor que se lave con frecuencia. Sobre todo aquellas partes del cuerpo que entran en contacto con el otro, en el abrazo o en el beso. Orejas, cuello y barba. No conviene coloniarse en exceso y, sobre todo, mezclar colonias, que esto repele. Si quiere el anciano que los niños -tan interesados en las personas mayores- se acerquen a él, deberá presentarse limpio e inodoro. Para la barba, con un poco de pomada de bergamota, basta. La proxémica reconoce cuatro distancias. La íntima: la del anciano del ejemplo anterior. La personal que es la del manifestante que se salva del golpe de la porra que tiene a medio metro de sus narices. La distancia social: cercana, de 1,25 m. a 2,10 m., que se da entre el que pide un préstamo al banco y el funcionario que estudia su expediente detrás de una mesa. Y la lejana, de 2,10 m. a 3,60 m., que es en la que se encuentran cómodas las parejas que vuelven del trabajo y se sientan a ver la tele o a leer, a 3 m. o más, el uno del otro. Por último, la distancia pública, que va de los 3,60 m. a los 7,50 m. o más, que es con la que jugaron los reyes, el día del funeral por la infanta Alicia de Borbón Palma. Era la primera vez en muchos meses que se veía al Rey con su hermana; no se acercó a ella, sólo le dedicó una mirada furtiva. Los Reyes Eméritos, por el contrario, se acercaron a la recién absuelta e invadieron su espacio íntimo en un acto público y protocolario, en el que cualquier gesto se llena de sentidos. Juan Carlos besó a su hija que se permitió frotarle la espalda, como cualquier protagonista de una serie televisiva hace con su padre anciano y achacoso. La reina Letizia en ningún momento abandonó la distancia pública, ni con sus cuñadas ni con el Santísimo, al que dedicó una leve reverencia. No nos consta que el Rey Emérito y su hija intercambiaran ninguna frase. Una vidente, engalanada, que asistió a la ceremonia, creyó leer en sus mentes estas expresiones: "Piojo resucitado" y "desagradecidos". Pero no ha podido averiguar a quién iban dirigidas estas palabras ni de qué mente salieron.

martes, 16 de mayo de 2017

La sopa en comunión

Cena (Vincent van Gogh)
“Toda familia segrega un aburrimiento interior y especifico que hace huir a cada uno de sus miembros (cuando les queda un poco de vida). Pero tiene también una antigua   poderosa virtud que reside en la comunión alrededor de la sopa de la noche, en el sentimiento de estar entre seres queridos y sin cumplidos, comportándose todo el mundo tal y como es. Podría concluirse que la familia es un medio donde el mínimo de placer se conjuga con el mínimo de molestia”.  Paul Valery

viernes, 12 de mayo de 2017

Pollardismos

Pollardismos de colores
1. El metro va a esperar al tren, porque le da susto entrar solo en Granada

2. Rajoy abandonará el barco cuando no quede nadie por corromperse. Es el capitán

3. En Puente Tocinos, Murcia, una Primera Comunión terminó inevitablemente a hostias

4. Un proyecto "ilusionante" el del PSOE, la nada caramelizada

5. Cuando el candidato ganador de las primarias despertó, el PSOE ya no estaba allí

6. Huyo de la solemnidad como de la peste. Abrazado a ella

7. ¿Han pasado a la clandestinidad los líderes que apoyaron a Susana Díaz?

8. Vestida de gitana,  acudió Susana Díaz a la feria de Sevilla: la azafata del poder.

9. El “chispi” y el “nabo” son -desde el punto de vista del libre albedrío- como la unidad central (CPU) del ordenador humano, a nivel mujer y a nivel hombre. Los demás adminículos, periféricos.

10. Dentro del PSOE, se teme que Sánchez nos lleve al Comunismo. Muro de Berlín, ¡ya!



miércoles, 10 de mayo de 2017

Cervantes y las posverdades

Luz de luna
Escribir en  castellano, después de Cervantes, siempre ha supuesto un riesgo. Al que, según he podido comprobar en la pasada Feria del Libro, han hecho frente miles de escritores. Sin miedo al ridículo. Cervantes no es la perfección, sin duda, ni siquiera para el mismo Borges. De su forma de escribir decía el argentino «No hay una de sus frases revisadas  que no sea corregible; cualquier hombre de letras puede señalar los errores; las observaciones son lógicas, el texto original acaso no lo es; sin embargo, así incriminado, el texto es eficacísimo, aunque no sepamos por qué». Y sin embargo ahí está el Quijote. La ironía. El humor, el descreimiento inteligente y cauteloso que le permiten verle el culo al mundo. Su lucha contra las verdades absolutas, que hoy llamamos posverdades. O sea, las mentiras de siempre, esas  que unen a millones de personas de todo el mundo que no se conocen de nada. Su ironía inaugura el arte contemporáneo. Porque, como dice el poeta Pavese, si el arte antiguo era religioso, el moderno, necesariamente, ha de ser irónico. Desafecto con todos y con todo. Para salirse de los carriles del fanatismo, de los catecismos y de los argumentarios. Hoy Cervantes estaría en los juzgados, acusado de irreverente o de faltarle al respeto a las mentiras nada respetables que vienen produciendo tanto dolor y tanta muerte y tanta cohesión y tanta seguridad y tanto dinero. Saldría absuelto, claro; si no lo pescó la Inquisición, no lo iba a atrapar la miserable Ley Mordaza, redactada para blindar las posverdades. Pudo Cervantes dejar caer, en el prólogo del Quijote, sobre el obispo de Mondoñedo el estigma de putañero, de forma tan sibilina que muy pocos lo advirtieron. Y pudo certificar la muerte de Quijano, el Bueno, sembrando dudas sobre “el relato católico”  de la salvación eterna que nos cuenta que, al fenecer, alguien almacena nuestro espíritu hasta el día del Juicio; con sólo esta frase: [Don Quijote] “dio su espíritu, quiero decir que se murió”. Muerto total y para siempre.  Otros méritos de Cervantes es haber hecho de Dulcinea, una mujer sencilla y tosca, una de las mujeres literarias más hermosas, adelantándose siglos a los programas televisivos, en los que entras adefesio y sales divino.  A él le debemos, también, el haber descubierto ese recurso narrativo tan eficaz, del que han echado mano tantos guionistas de películas y de series, como “Luz de Luna”, y que consiste en poner a un hombre y a una mujer a trabajar juntos, sin consumar. Eso lo hizo en “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”, sapientísima novela de vejez, en la que los protagonistas recorren juntos miles de kilómetros, deseándose, sin tocarse. Cervantes también fue de los primeros novelistas que quiso vivir de su oficio. Pero  no siempre lo consiguió.  Algo habitual, hoy en día.