jueves, 12 de octubre de 2017

Los ojos en pasmo

La desnudez de las masas

Todavía ser intelectual está bien visto. Aunque contra los intelectuales solemos rebelarnos las medianías y rajamos de ellos, señalamos sus contradicciones, denunciamos sus carencias y vicios. Pero la función del intelectual sigue siendo excelsa. Me he visto obligado a repasar La rebelión de las masas (1929), la obra más conocida del filósofo Ortega y Gasset, para intentar entender las aglomeraciones de gente que se están produciendo estos días en nuestras calles; y me he encontrado con esta autocomplaciente caracterización del intelectual: "Sorprenderse", afirma Ortega, "extrañarse, es comenzar a entender. Es el deporte y el lujo específico del intelectual (…). Todo en el mundo es extraño y es maravilloso para unas pupilas bien abiertas. Esto, maravillarse, es la delicia vedada al futbolista, y que, en cambio, lleva al intelectual por el mundo en perpetua embriaguez de visionario. Su atributo son los ojos en pasmo". Pasmado se quedaría don José Ortega y Gasset de la consideración que hoy merece un futbolista, muy por encima del gremio de los intelectuales o de los profesores. Y quizá no tendría más remedio que repasar alguno de sus conceptos sobre la sociedad y sus ídolos. Ayer los argentinos, después del triunfo de su selección sobre la de Ecuador, en Quito, (1-3) gracias a un hat-trick de Messi, no se cansaron de llamar "Dios" al delantero del Barcelona. Y el líder del grupo U2, en un concierto masivo en La Plata, gritó: "Gracias Messi, Dios existe". Pero volvamos a las masas, a las muchedumbres "en rebelión", se produzca ésta en Madrid, en Barcelona o en Valencia. Hasta en el Diccionario de filosofía, publicado en la extinta URSS por Iudin y Rosental y  (manejo una edición de 1975), se reconoce que Ortega -el único filósofo español estudiado en sus páginas- fue el primero que expuso, en la filosofía burguesa, los principios fundamentales de la teoría de la sociedad de masas. No es que yo aspire a intelectual, pero sin serlo, se me pusieron los ojos en pasmo cuando, esperando que el filósofo me hiciera comprender por qué desaparecieron en un tris, el día 10 por la noche, las masas de delante del Parlament de Cataluña, tras la declaración de Puigdemont, lo que me encontré fue esta caracterización  aproximada -en un meritorio ejercicio de anticipación sociológica- de lo que vienae siendo el turismo basura que nos invade: "Las ciudades están llenas de gente. Las casas, llenas de inquilinos. Los hoteles, llenos de huéspedes. Los trenes, llenos de viajeros. Los cafés, llenos de consumidores. Los paseos, llenos de transeúntes. Las salas de los médicos famosos, llenas de enfermos. Los espectáculos, como no sean muy extemporáneos, llenos de espectadores. Las playas, llenas de bañistas. Lo que antes no solía ser problema empieza a serlo casi de continuo: encontrar sitio". Proféticas, sus palabras. Desde Granada a Santiago de Compostela, eso es lo que ha sucedido este verano.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Los modelos del Juez Calatayud

Alicia en el país de las maravillas
Resulta difícil para los que venimos de una educación en la que los cuerpos estaban encerrados bajo siete llaves en hábitos, fajas, corsés, sotanas, miriñaques, corpiños y otras ortopedias, asistir, sin alterarnos, al espectáculo de los cuerpos desnudos o casi desnudos o escasamente cubiertos de ropa. El juez de Menores Calatayud ha levantado un gran revuelo cuando ha dicho en TVE1 que las niñas visten como putas. "Y los niños como putos", rectificó, después. Estoy con Calatayud en que falta una disciplina social que señale a los jóvenes cómo vestirse o cómo comportarse para socializar sin riesgos. El juzgado de Menores es una buena atalaya desde la que observar a la sociedad y esto es lo que viene haciendo este magistrado desde hace 30 años. Sus sentencias "alternativas" suelen ser muy comentadas. También son rompeolas de la sociedad los colegios, los hospitales, los campos de fútbol, las primeras comuniones, las bodas, los cumpleaños, las procesiones, las fiestas, los homenajes a las víctimas del terrorismo... Todas aquellas manifestaciones de la vida en común en las que aprendemos a comportarnos socialmente, en las que nos sentimos arropados en este valle de nieblas por otras personas que hacen lo que uno hace, que piensan lo que uno piensan y que sienten lo que uno siente. Todo, menos que nuestra vida sea un "andar solitario entre la gente". Y sí, Calatayud señala la caída de unos comportamientos y unos modelos sociales que estuvieron vigentes hace décadas. Después de la guerra civil, aceptamos los pololos de la Sección Femenina y entregamos las llaves de nuestros armarios al confesor. Luego llegó la minifalda. Pero ahora, los patrones son otros. Ni la monja ni el soldado ni la chica yeyé, los modelos de los jóvenes son los de la puta y el matón. Sospecho que las voluntariosas herramientas correctoras del juez ya no sirven. Se pensaron para tiempos de escasez, de sumisión y de ilusión en un cambio "reglado". Los arquetipos han cambiado, y no sólo en España. Para la escritora Nancy Huston es común a todo Occidente, donde "la chica intentará brillar por su belleza y sex-appeal, corriendo el riesgo de que la muelan a palos, la violen y la asesinen. El chico procurará brillar por su audacia y su dureza, corriendo el riesgo de que lo metan en chirona o lo maten. Las prostitutas suelen fardar, y es normal. Los matones también fardan, y es normal. Ambos han tenido que endurecerse para sobrevivir y no pueden permitirse mostrarse vulnerables. Eso no impide que si rascamos la superficie, el niño esté ahí. Debajo de la puta está la niña, y debajo del matón está el niño lleno de necesidades y con una salvaje carencia de amor". En León, los universitarios han ido un poco más allá del modelo descrito: como novatada, han dado en rifarse en cueros en una subasta de tintes esclavistas. Pronto, serán "putas" y "matones" los que habrán de copiar de nuestros estudiantes si no quieren quedar fuera de juego.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Oración para recuperar Cataluña



San Antonio y Santa Rita
Para el 30 de setiembre, Santa Rita, patrona de los imposibles. Y para el día 2 de octubre, San Antonio, el Google sacro para encontrar objetos perdidos.Transcribo la oración de este piadoso motor de búsqueda por si... " San Antonio, perfecto imitador de Jesús , que recibiste de Dios el poder especial de restaurar las cosas perdidas, concédeme que pueda encontrar ( el nombre del objeto perdido ) , que se me ha perdido . Por lo menos restaurarme la paz y la tranquilidad de mente; pérdida que me ha afectado mucho más que la pérdida material. Además de este favor te pido otro: que siempre quede yo en posesión de este bien que es Dios . Permíteme perder cualquier cosa menos a Dios , mi bien supremo. No me dejes sufrir nunca la pérdida de mi mayor tesoro, la vida eterna con Dios". Rezada la oración le dais a la tecla "AMEN".

viernes, 22 de septiembre de 2017

La Guardia Civil trabaja para el "Sí"

J'acusse
Nunca, como ahora, este columnista percibe su impotencia, sobre todo si recuerda cómo el artículo de Émile Zola, J'accuse (1898), influyó en el proceso del capitán del ejército francés Alfred Dreyfus, acusado de alta traición. Nada de lo que diga este articulista servirá para parar el desastre catalán. No sé, ni siquiera, por qué escribo. Bueno, sí lo sé, porque he oído que este tipo de actividad retrasa la aparición del Alzheimer. Y entonces escribo por las mismas razones por las que me hago todos los días 10 kilómetros en bici o me tomo una hamburguesa (asquerosa) de brócoli, la berza que todo lo cura. Porque puedes avisar, con Bertolt Brecht, que "La guerra que vendrá / no es la primera. / Hubo otras guerras. / Al final de la última / hubo vencedores y vencidos. /Entre los vencidos, /el pueblo llano pasaba hambre. / Entre los vencedores / el pueblo llano la pasaba también". Que nadie se inquietará, al leerte. Y pasarán de la anotación con que acompañas el poema. En la que sugieres que, en la tesitura en que nos encontramos, antes de que alguien eche mano a la pistola, convendría recordar estos versos. Lo haces a la desesperada, convencido como estás, de que en España, lo que vienen siendo las derechas, creen que el Estado es suyo y toman de él las partes que quieren, cuando quieren, sin remordimientos. Y que, lo que vienen siendo las izquierdas, piensa que, contribuir al fortalecimiento del Estado opresor, es ampliar el hondón de la injusticia. Y se emplean en deconstruirlo, pieza a pieza, ahora con las técnicas suicidas de patio de colegio de la CUP o de Rufián. Lo que más me molesta de todo este asunto son los componentes mágicos y azarosos del proceso. Rufián decía no saber qué iba a pasar con el ejercito, si gana el referéndum; Puigdemont afirma que las pensiones de los catalanes, las pagará el Estado español. Anna Gabriel quiere, no sólo la independencia, también una república y que, además, sea feminista. Pero no ha calculado cuánto cuesta independizarse, cuánto fabricar una república y, si es barato o caro que sea feminista. Y Rajoy le hace la campaña al "sí" a la desconexión mandando a la Guardia Civil. Y todo esto en el mismo escenario donde, en 1992, las naciones del mundo, tras las olimpiadas, empezaron a considera que España no era una rareza. Termino. Como en la película "Mejor imposible" (1997), me entran ganas de vociferar algo parecido a lo que grita la novia del personaje trastornado que protagoniza Jack Nicholson: "Quiero un novio normal, que no esté loco", dice ella. Mi grito sería éste: "Quiero un referéndum pactado y con garantías, ¡normal!, y no este simulacro farragoso y trastabillado que nos está volviendo locos".

lunes, 18 de septiembre de 2017

La cagada de una mosca


La senda del orgasmo sideral
En marzo de 1997, en USA, se suicidó toda una comunidad de Davidianos porque el gurú les había enseñado una foto del cometa Hale-Bopp con una mancha en la cola. Se suicidaron coincidiendo con el paso del cometa cerca de la Tierra, porque se convencieron de que la mancha de su cola era una nave extraterrestre que los iba a llevar a "otros mundos" antes de que la Tierra saltara por los aires. La mancha resultó ser la cagada de una mosca en el negativo. Esto se supo después del suicidio colectivo. Las promesas de las religiones, de las utopías de salvación, de los nacionalismos místicos, terminan siendo cagadas de mosca. La infelicidad y la muerte las ha venido haciendo creíbles a lo largo de la Historia. Necesitamos ser eternos, necesitamos la justicia, la paz, la igualdad, tener cubiertas nuestras necesidades... Como necesitamos gurús y mesías, nos olvidamos una y otra vez de los desastres que en su nombre se han perpetrado.

jueves, 14 de septiembre de 2017

El Estado, mal que te pese, eres tú

Eliszka
Si quisiera echarme novia, nunca iría a Canal Sur. Hay formas más recatadas de socializar. Y no iría, sobre todo, para no hacerle el avío a la Junta que utiliza la televisión autonómica para hacerse propaganda y para dar a conocer una sedicente cultura local -los responsables del bodrio hablan de folclore- en la que los protagonistas (niños chistosos y cargantes, niñas vestidas -para disfrute de pedófilos emboscados- de actrices de revista cutre de los 40 o de sicalípticas bailarinas de bachata y jubilados en busca del amor de su vida) rellenan la parrilla de una televisión pública deficitaria, por un bocadillo y un refresco. Se le atribuye al rey Luis XIV la frase: "El Estado soy yo", ahora en España, con las autonomías a la greña, nos dicen todos los días que el Estado somos nosotros: "¡Sírvanse!". España es una gasolinera de noche, donde todo lo pone el cliente/contribuyente. Primero pagar, luego se encienden los números de precio y cantidad de litros; has de mancharte las manos de combustible, hacértelo todo. En las más consideradas, hay unos guantes y papel de celulosa para los que prefieren cogérsela con kleenex. Los impuestos sí se cobran; los organismos buitre tributarios son inclementes y, plausiblemente eficaces, cuando aciertan a hincarte el diente. Los servicios mínimos funcionan gracias a unos pocos expendedores. Y, sobre todo, a las familias (microestados, dentro del Macroestado español, paralizado y herrumbroso, empeñado, él y sus secuaces autonómicos, en emprender acciones catastróficas de despiste que desvíen la atención de su ineficacia y de sus corruptelas). Las familias, y la parte más sensata de la población, la que no se escaquea sistemáticamente de sus obligaciones, mantienen una cierta disciplina social que es la que pone cada mañana a funcionar a un país renqueante. No, para buscarme pareja -si es que todavía me atrevo a embarcarme en un proyecto de vida tan azaroso-, no iré a hacer el ridículo al programa de Juan y Medio, explicándole a mi novia, para cuando lo sea, cómo me gusta que me hagan el encebollado de higadillos de pollo. No quiero saber nada de Canal Sur. Si Susana Díaz quiere sedar a la población, que se estire y pague a los extras que le hacen los programas de su cadena con algo más que un bocadillo y un refresco. En lo que a mí respecta, me iré a Churriana de la Vega (Granada), a una discoteca transversal, la Lady Pepa, un parque temático del amor, que reúne los fines de semana a más de mil personas de distintas edades, credos, razas y condición social; donde, según me dicen, liga el niño, liga la niña, liga la viuda, el adolescente, la joven, el joven, la cuarentona separada y el sesentón solitario, en un ambiente distendido y selecto, sin riñas ni altercados, y sin darle un cuarto a ese pregonero de banalidades que es Juan y Medio. El Estado son ellos, que paguen.

jueves, 7 de septiembre de 2017

La insumisión de la militancia

Ondas
La militancia está alicaída. Incluso rebelde. A punto de declararse insumisa y de pedir la supresión del servicio obligatorio de militar a las órdenes de condestables, sargentos primeros -¡de los de "Sí, Señor!-, secretarios locales de los partidos, secretarios provinciales o nacionales o papas de Roma. En mi familia se daba mucho la insumisión de los fieles militantes cristianos. Y llegados a un punto de hartazgo, muchos de ellos se declaraban independientes de las autoridades religiosas locales o romanas y sólo admitían órdenes directas de la autoridad suprema, que, prudente y ocupada en otros rincones del Cosmos, no apareció nunca por mi casa para dar órdenes o tomarle la lección a nadie. En las corporaciones, sean una mutua de seguros o cualquier iglesia, te lo ponen muy fácil a la hora de entrar. Te atiborran de promesas y de bonus para que compres la entrada de acceso a un paraíso en sus diferentes formatos o un seguro a todo riesgo que cubrirá cualquier contingencia. Pero cuando estás dentro de un partido o acogido a un seguro, ya las cosas no son tan de color de rosa como te las plantearon al principio. El sistema más organizado de militancia y de los que mejor se conoce el funcionamiento, porque lleva 2000 años enrolando gente, el cristianismo, inventado por San Pablo, ofrecía a los militantes, a los cristianos que estén en gracia de dios, unos servicios extraordinarios que van de meter goles a disfrutar de un asiento en primera línea de la playa celestial. San Pablo, un genio de las comunicaciones y del marketing, lo llamó CMC (Cuerpo místico de Cristo). Luego cuando la cosa no funcionaba y se te moría reventado el mulo en el bancal o ganaba el equipo contrario, te daban unas explicaciones muy complicadas de por qué Dios permite el mal en el mundo. Los partidos también han prometido el oro y el moro a sus militantes. La igualdad, la libertad, la fraternidad, la desaparición de las clases sociales, el estado del bienestar, sanidad para todos; escuela, vivienda y justicia cabal. Pero como las ondas que provoca una piedra arrojada en un estanque que, primero, son altas y poderosas y, conforme se alejan del centro, se hacen débiles e imperceptibles, los bienes de que han disfrutado los dirigentes de los partidos y sus familiares y amigos, conforme se alejaban del centro del poder, iban debilitándose o desapareciendo. Y la militancia se está hartando y denunciando públicamente el incumplimiento de las grandes promesas. Despolitizándose y echándose en brazos de los instintos básicos, amar y descabezar langostinos de Sanlúcar antes de engullirlos.

jueves, 31 de agosto de 2017

Patria de proximidad

Como los pasteles de los López, ningunos
Para mí, el 12 de Octubre, día de la Fiesta Nacional, es un día triste porque es el día en que cierran Los Italianos. Soy muy básico. Ayer me llevé un mal rato al pasar por la Calle Reyes Católicos y ver que Los López-Mezquita estaban en obras. En abril, mi abuela, recogía los primeros dineros contantes y sonantes de la temporada gracias a la venta de las cerezas tempranas de Cenes. Se vendían estupendamente en la corrida del bar de Paco. Para entonces nos habíamos quedado, en los años 60, sin cash-flow: habíamos consumido la matanza, nos habíamos comido los melones colgados del techo del granero y los caquis. Pero las cerezas salvadoras del Zargal, la finca de mi abuela, nos sacaban de la crisis, a nivel microeconómico. Y allí iba doña Dolores, vestida  de luto, desde que perdió a su marido, con 22 años y dos hijos, en el tranvía de la Sierra y compraba chacinas en Brieva, una tienda de  ultramarinos que había junto a la barbería donde se pelaban mi padre y Lorca, en la Acera del Darro. Luego se pasaba por los López-Mezquita, donde adquiría los deliciosos bizcochos de soletilla de la casa y una caja de pasteles surtidos. Y, cuando nos los estábamos comiendo, exclamaba ritualmente: “¡Cómo los pasteles de los López, ningunos!”. Me gustaría que la patria me hiciera sentir mariposas en el estómago, pero nunca me han entusiasmado las grandes posverdades, como las llaman ahora. Soy un patriota de proximidad, sólo aprecio y valoro lo que puedo tocar, lo que puedo ver, lo que me roza la piel. Ha muerto demasiada gente a cuenta de las patrias y de las religiones y de las grandes promesas y de las grandes máscaras y tapaderas de la suciedad y la vileza. Ahora sólo creo en los tomates y los pepinos y las ciruelas y el pimiento rojo y la berenjena tersa que me vende Salvador, un vendedor ambulante, tierno y curioso, que hizo la primera comunión conmigo en la escuelas del Avemaría de la Avenida de Cervantes y que todavía recuerda con emoción la onza de chocolate y el bollo de leche que nos regalaron ese día a los primeros comulgantes. Insensibles para el tremendo misterios que nos acababa de pasar (nada más y nada menos que comernos todo un dios), pero muy sensibles a una onza de chocolate, tan harinosa que nos producía dentera morderla, pero nada habitual en la dieta de un niño del año 1953. También recuerda Salvador que le tocó una lata de sardinas con el número 17 y cómo suele meter en los ciegos a ese número, sin suerte. En el patio del colegio había un mapa de España de obra, con sus mares y sus montañas. En un pispás estábamos en Madrid, sin necesidad de tren, y en Barcelona, en tres zancadas. No creo que a Salvador le importe un pito el esperpento catalán. Sí le gustaría, como a mí, volver al patio del colegio para recorrer aquella patria abarcable y eterna del mapa de nuestra infancia.

martes, 29 de agosto de 2017

Los mártires no se compran por eBay


El patronazgo de Sant Jordi, en peligro
“Un muerto salvaría a Cataluña”, afirma en un artículo que le ha costado ser despedido de La Vanguardia, el periodista Gregorio Morán. Un muerto, un mártir, de los suyos. Resulta engorroso que los mártires no los vendan por Amazón sin gastos de envío y que haya que currárselos ocupando edificios o levantando barricadas. Insto a que los independentistas cambien, en el documento de últimas voluntades, la inhumación o la cremación por la degustación antropofágica. Y así se ahorran sus familias el gasto del entierro o la cremación. La falta absoluta de humanidad con la que han consumido a las 16 víctimas del atentado terrorista de Barcelona, que no les tocaban nada, augura un banquete épico, si cae alguno de los suyos en la batalla cruenta que, según Morán, no descartan sectores independentistas. De los mártires, ya lo sabemos, se aprovechan hasta los huesos. Huesos de santo. La futura República de Catalunya tendrá así patrón y valedor. He visto a devotos granadinos pasar su declaración de la renta, defraudatoria acaso, por la lápida de la tumba de Fray Leopoldo. Los ladrones del 3 % conseguirán la amnistía de sus delitos con sólo encenderle una vela a su patrono.

sábado, 26 de agosto de 2017

Matar de cerca


GOOGLE-PLUS
Combate singular
Los terroristas suicidas dejan en ridículo a la propia industria armamentística, a las armas más sofisticadas, a los drones y a cualquier otro sistema de destrucción masiva controlada desde lejos. E, incluso, a la misma infantería que no se atreve a bajarse del avión o del portaaviones. Es decir, el EI ISIS, los malos, disponen hoy de una herramienta de combate muy sofisticada que ha llevado millones de años poner a punto, los suicidas. A veces, el ser humano, este producto precioso y raro, ha sido bien utilizado y ha descubierto vacunas, remedios contra el dolor y la enfermedad. La piedad, la compasión, la caridad, el respeto a la vida ajena, los derechos humanos, el cuidado a los desvalidos, los medios de transporte, las comunicaciones, la Wikipedia, los guantes de látex, la higiene, el bien mirar, el buen amar, la tortilla de patatas, el arroz caldoso, la amabilidad, la cortesía, el derecho de asilo. Los besos. Las caricias. Pero esta sorprendente máquina que es el homo sapiens, también tiene miedo y hambre y un impulso ciego para reproducirse y pervivir en esa carrera de relevos genéticos que es la vida de la especie sobre este extraño pedrusco cósmico, florecido y redondo, que nos alberga. La historia de la humanidad no es nada edificante. Nos informa de los millones de hombre y mujeres que han muerto luchando por alimentos y por poder reproducirse en las mejores condiciones posibles. También sabemos cómo se han ido fabricando armas cada vez más eficaces para acabar con el enemigo desde lejos y sin sufrir daño. El fuego que permitía quemar aldeas completas, sólo con lanzar una tea sobre los techos de paja de las viviendas del enemigo. Lanzas larguísimas, venenos para las aguas potables, las catapultas y por fin el arma más eficaz que imaginarse pueda: el arco y sus variantes. Que permitieron a los contendientes matarse masivamente, si se era hábil, sin verse las caras. Luego la pólvora, los arcabuces, las espingardas, las escopetas, los fusiles, los cañones, los morteros, los aviones, los misiles que permiten a un presidente coreano amenazar a un presidente norteamericano, ambos seres llegados de otro planeta, el de los locos de poder, con asolar su país apretando sólo un botón de la casaca del jefe de estado mayor. El combate singular se inventó para que dos campeones, incluso los mismos reyes, lucharan sin implicar a la población. Las armas de destrucción masiva, para que dos líderes incompetentes y enfermos de ambición, pudieran acabar con poblaciones enteras sin sufrir rasguño alguno. Y en esto, llegan los suicidas e instauran de nuevo el combate cuerpo a cuerpo. De nuevo, los contendientes mirándose a la cara antes de asestarse el golpe definitivo. En estos enfrentamientos, el que sale con ganas de morir, tiene toda la ventaja.

jueves, 17 de agosto de 2017

Un casio musulmán

Casio CPA-100
Por imperativo filial he comenzado a ver la serie de televisión Juego de Tronos. No he visto nada más que el primer capítulo de la primera temporada y me está afectando. No se crean todo lo que ven en las películas y en las series. Ahora todo el tiempo padres e hijos se están diciendo "te quiero". "Te quiero papá", "te quiero mamá", "te quiero hijo". No recuerdo que mi padre me dijera jamás que me quería. Ni mi hijo me ha dicho nunca que me quiere ni yo tampoco se lo he dicho a él. Eso no quiere decir que no tengamos un amplio repertorio de señales para decirnos lo mucho que nos apreciamos. Nos amamos a través de metáforas: la informática, las motos, el regulador de corriente de la Virago, el casco, la receta de la cazuela de alubias, la empanada gallega… El reloj Casio también ha contribuido a que nos demos muestras de profundo amor y consideración. Somos fanáticos de esta marca. Conservamos todos los Casios que nos hemos ido regalando. El último que me ha traído es un Casio gigantesco, más grande que mi muñeca. Me lo ha comprado musulmán. Tiene una ventanita en la que te va marcando las horas del rezo islámico. Y una alarma que pita al inicio de cada rezo y media hora después para recordártelo, si lo olvidaste. Yo no soy musulmán y él lo sabe, pero me dijo que era una manera de protegerme de un atentado. Que le han llegado noticias de que en alguno de los atentados perpetrados por yihadistas hay personas que se han librado por llevar encima el Corán o un reloj como el que me acababa de regalar. Aunque le he dicho que una cosa es ser musulmán y otra muy distinta ser yihadista, él ha insistido en que me lo ponga. Esta es su forma de decirme que me quiere. El caso es que, tras los comentarios que provocó el reloj, nos hemos quedado un poco sin temas de conversación. Y mi chico ha decidido que vea su serie favorita para retomar nuestros amores. Me ha aconsejado que no hable de ella hasta que vea, al menos, la primera temporada completa. Que me gusta opinar, me dijo, de las cosas sólo con mirarlas al soslayo. Acaba de examinarme del primer capítulo. Hasta me ha preguntado por la frase que le dice el cuñado enano del Rey de los Siete Reinos del Poniente al hijo bastardo de Eddard 'Ned' Stark, Señor de Invernalia. La recordaba perfectamente: "Los padres miran a sus hijos enanos como si fueran bastardos". He obtenido su placet. Puedo adelantarles que la serie, como la Thermomix, ha triturado múltiples ingredientes y referencias (Arturo, Tito Livio y la fundación de Roma, brumosas leyenda Vikingas...), creando un salmorejo épico de textura catártica que dispara nuestra fantasía y disipa nuestro miedo y preocupaciones. Ya les digo. Este primer capítulo me está afectando. Y me ha dado por relacionar, para no ser menos, el matrimonio contra natura de la CUP y Puigdemont con la leyenda de Melusina, que terminó tan mal. Consulten la Wiki y verán cómo la comparación no es tan disparatada.

jueves, 10 de agosto de 2017

Vocación de servirse... de los contribuyentes

Nos dan la espalda
La frase "voluntad de servicio" ha terminado por resultarme antipática. La relaciono con el servicio militar, con la Falange y con los procuradores en Cortes franquistas. Los capitostes del Movimiento Nacional estaban en política movidos -decían ellos- por una voluntad firme de servir a los ciudadanos (afines al régimen, claro). Ni el régimen andaluz (sí, el régimen clientelar andaluz), salido de las urnas, y por tanto democrático y legítimo, ni el gobierno del Estado, el del PP, salido también de las urnas y al que la corrupción le resta pocos votantes, ya no tienen valor suficiente para decir que están en política para servir a los ciudadanos. Los méritos del PP es que -según ellos- estamos saliendo de la crisis. No nos hablan nada más que de dineros. Y si sales por la ciudad, te das cuenta de que algo de dinero, blanco o negro, circula. Las terrazas de los bares aparecen llenas de familias. Gracias a que nos hemos convertido en un imperio implosivo, en lugar de expansivo y dominador. En nuestras tapas no se pone el sol, pero en lugar de llegar a Filipinas, como Felipe II, de hacernos con el mundo, el mundo entero se ha venido a tomar boquerones al limón en nuestras playas. Y estamos a reventar de turistas. Sí, es cierto, los camareros y los dueños de bares, hoteles y restaurantes, tiene una auténtica voluntad de servicio o, mejor, de servir copas y entretenimiento, porque no hay otra cosa. La prisa con la que Susana Díaz ha colocado a los consejeros cesantes en la última remodelación en puestos en los que van a ganar más que antes, certifica que al régimen andaluz, y a su presidenta, lo que les interesa no es servir a los andaluces -ahí está el ERE encubierto que suponía la fusión hospitalaria granadina- sino servirse de nosotros y seguir fortaleciendo la férrea jaula clientelar que lo sostiene. Nada de voluntad de servicio, voluntad de servirse. Y, como en tiempos de Zapatero, las virtudes cívicas se enseñan ahora en las series de televisión. Los socialistas, sin valor para resolver el enorme dolor de las víctimas del Franquismo cuando gobernaron, se dedicaron a ajustarles las cuentas a los vencedores en la serie, entonces en la TVE 1, Amar en tiempos revueltos, en la que todos los malos eran franquistas y casi todos los buenos Socialistas. La televisión pública, viendo que ni la escuela ni las instituciones son capaces de inculcar valores a los ciudadanos, ha decidido inculcarlos en Servir y proteger, su melodrama de la tarde. Tan buena es la policía en esta serie que dan ganas de delinquir para que te detenga y disfrutar de sus servicios profesionales. Serie feminista, asistencial, misionera, catecumenal, educativa, 'ilusionante', en suma. Todo no está perdido. Entre la UCO y la Policía Nacional nos van a sacar del atolladero. ¡¡¡Viva el melodrama policial, abajo la mugre que ensucia a diario los juzgados!!!

jueves, 3 de agosto de 2017

Salva-patrias-lejanas

En la película norteamericana de 2011 Criadas y Señoras, las damas del Sur de los Estados Unidos recogen fondos para hacer el bien a los «negritos», en África, lejos de Missouri. Pero cuando los negritos se convierten en negros y los tienen sirviendo en sus casas, no les permiten usar el baño familiar y los mandan al retrete del patio a hacer sus necesidades. ¿Por qué la gente prefiere hacer caridad tan lejos de sus casas en lugar de portarse bien con los de su pueblo? Aprendí a mirar la barbarie con la que, en épocas muy diferentes, conquistadores imperialistas, colonialistas en busca de materias prima y liberales salvajes se han ensañado con Latinoamérica, con los ojos penetrantes de un poeta, no con los sesudos del politólogo. En el Canto General de Nerudaesa inconmensurable biblia aborigen, leí hace años esto:“Cuando sonó la trompeta, /estuvo todo preparado en la tierra, / y Jehová repartió el mundo / a Coca-Cola Inc., Anaconda, / Ford Motors, y otras entidades […] / regaló coronas de César, / desenvainó la envidia, / atrajo la dictadura de las moscas, / moscas Trujillos, /moscas Tachos, / moscas Carías, / moscas Martínez, / moscas Ubico, moscas húmedas / de sangre humilde y mermelada,  / moscas borrachas que zumban / sobre las tumbas populares, / moscas de circo, sabias moscas / entendidas en tiranía “. Y, desde entonces, estoy convencido de que, si Latinoamérica fuera una constelación de repúblicas aseadas y respetuosas con los derechos humanos, alguien enturbiaría las aguas en las que pululan los Maduro, los Chávez o los Castro, para seguir pescando en aguas turbulentas, empobrecidas, enrabietadas, emponzoñadas. Para seguir depredando las riquezas que, desde la conquista de los castellanos, los carniceros (sic en Neruda) han considerado suyas. La machacona e impía insistencia con la que, los que van camino de convertir España en una monarquía desmembrada y pobre, nombran a Venezuela se debe al miedo y al odio que la aparición de Podemos les ha provocado. Y a estos salva patrias lejanas se les ha despertado una extraña prisa por rescatar a Venezuela de la catástrofe, a ellos que desde sus palacios, desde sus bancos, desde sus puertas giratorias, se muestran incapaces de darnos a los españoles una cama en un hospital, una plaza en una escuela pública o una atención si, ya viejos, no podemos valernos por nosotros mismos. Su piadosa preocupación por ese atormentado país no hay duda de que proviene de nobles sentimientosdemocráticos, pero también puede deberse una añoranzade los tiempos de la colonia o a un punzante dolor por el imperio perdido.

lunes, 31 de julio de 2017

Susana ruge

El hombre es, por naturaleza, un animal cívico (Aristóteles, Política)


Susana y Pedro, ¡la leche!

A la animala política,
¡qué cara se le quedaba,
cuando ha poco, en las primarias,
las primarias no ganara!
Se le mudó la color,
un rictus veló su cara
y quedó triste y mohína,
cabizbaja y trasudada,
vamos, lo que viene siendo
quedarse muy cabreada.
No sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz y ‘almodovariana’,
sino que ni tan siquiera
a su rival saludaba
y lo llamó ‘secretario’
sin apellidos ni gaitas,
ni don, ni algún titulillo
que algo lo identificara,
sólo ‘secretario’ a secas:
¡lo menos que se despacha!
La historia viene de lejos,
–la historia de la animala–
y fue su principio cierto
cuando en tierras de La Mancha
el ilustre Pepe Bono,
hombre de gran perspicacia,
dijo que Susana Díaz
era ‘toda una animala . . .
. . . política’, por más señas,
que eso nadie lo dudara,
–imitando en la expresión,
la aristotélica fabla–.
Y añadió aún algo más:
Que cuando alguien deseaba
definir con claridad
de un elefante las trazas,
hallaba dificultad
en dar las señas exactas.
Pero al ver al paquidermo
con su trompa y su prestancia
ya nadie ponía en duda
de qué animal se trataba.
“Pues lo mismo con Susana
pasa –dijo Pepe Bono–:
Que es una grande animala,
que en cuanto uno la ve,
la cosa le queda clara”.
Dicen algunos que aquello
del elefante, a Susana
no le pareció muy bien,
vamos, que no le hizo gracia,
pero lo había dicho Bono
y no hubo quien replicara.
Y desde entonces la cosa
ha quedado bien fijada.
Y Susana la andaluza,
aunque perdió las primarias,
aunque se quedó mohína,
cabizbaja y cabreada,
sigue siendo, igual que antes,
es más, por antonomasia
la única, la indiscutible,
«la política animala».

Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!

domingo, 30 de julio de 2017

Susana Diaz, animala política

El hombre es, por naturaleza, un animal cívico (Aristóteles, Política)


A la animala política,
¡qué cara se le quedaba,
cuando ha poco, en las primarias,
las primarias no ganara!
Se le mudó la color,
un rictus veló su cara
y quedó triste y mohína,
cabizbaja y trasudada,
vamos, lo que viene siendo
quedarse muy cabreada.
No sólo no gritó: ¡Pedro!,
vivaz y ‘almodovariana’,
sino que ni tan siquiera
a su rival saludaba
y lo llamó ‘secretario’
sin apellidos ni gaitas,
ni don, ni algún titulillo
que algo lo identificara,
sólo ‘secretario’ a secas:
¡lo menos que se despacha!
La historia viene de lejos,
–la historia de la animala–
y fue su principio cierto
cuando en tierras de La Mancha
el ilustre Pepe Bono,
hombre de gran perspicacia,
dijo que Susana Díaz
era ‘toda una animala . . .
. . . política’, por más señas,
que eso nadie lo dudara,
–imitando en la expresión,
la aristotélica fabla–.
Y añadió aún algo más:
Que cuando alguien deseaba
definir con claridad
de un elefante las trazas,
hallaba dificultad
en dar las señas exactas.
Pero al ver al paquidermo
con su trompa y su prestancia
ya nadie ponía en duda
de qué animal se trataba.
“Pues lo mismo con Susana
pasa –dijo Pepe Bono–:
Que es una grande animala,
que en cuanto uno la ve,
la cosa le queda clara”.
Dicen algunos que aquello
del elefante, a Susana
no le pareció muy bien,
vamos, que no le hizo gracia,
pero lo había dicho Bono
y no hubo quien replicara.
Y desde entonces la cosa
ha quedado bien fijada.
Y Susana la andaluza,
aunque perdió las primarias,
aunque se quedó mohína,
cabizbaja y cabreada,
sigue siendo, igual que antes,
es más, por antonomasia
la única, la indiscutible,
«la política animala».

Debo este romance a la generosidad del autor, Francisco Ruiz Girela, profesor y arabista granadino que me ha autorizado a publicarlo en mi blog. ¡Gracias, amigo!

miércoles, 26 de julio de 2017

El experto

El arquero
La estadística juega a mi favor: desde hace 34 años vengo escribiendo en los periódicos granadinos y nunca faltó mi artículo el día acordado, aunque a la hora del cierre todavía no lo hubiera entregado. No debo preocuparme, entonces, porque ahora sean las ocho de la tarde y no tenga escrita ni una sola palabra. Estaréis pensando que, como en el cuento del rey, el cangrejo y el pintor, estoy esperando al último minuto para escribirlo, como el pintor de la historia que da fin a su obra, y dibuja un cangrejo perfecto, sólo cuando el rey enfurecido, después de cinco largos años de espera y de cuantiosos gastos, sube las escaleras de su taller, dispuesto a cortarle la cabeza por su tardanza. Y os maliciaréis que sólo se puede escribir aceptablemente sometido a presión. Sea como sea, de lo que lo que estoy seguro es de que en este momento, lectores pacientes, os encontráis leyendo mi columna, aunque yo no la haya escrito. Me viene a la memoria, para explicar el fenómeno, la historia Chi Ch’ang –el protagonista del cuento El experto, de Nakajima Ton- que aspiraba a ser el mejor arquero del mundo. Gracias a las enseñanzas de su maestro Wei Fei -de puntería tan certera que, se decía, era capaz de hacer blanco con todas las flechas de su aljaba en la misma hoja de sauce a una distancia de cien pasos-,  aprendió a no parpadear y a mirar de tal manera que lo diminuto le parecía llamativo y lo pequeño descomunal. Tres años estuvo practicando hasta conseguir emular al maestro. A los tres años pensó que tendría que matarlo si quería ser el mejor arquero del mundo. Lo intentó, pero Wei Fei consiguió esquivar las flechas de su alumno. Y no vio otra manera de quitárselo de encima y de desembarazarse de aquel peligro que dirigir la mente de Chi Ch’ang hacia una nueva meta; confiarlo al maestro Kang Ying,  que le enseñaría a dar en el blanco sin disparar.  “Mientras necesites un arco y una flecha continuarás en la infancia de este arte”, le dijo Kang Ying, “el verdadero tiro con arco no lo precisa, la fase culminante de la actividad es la inactividad; la fase culminante de la oratoria es refrenar la lengua, la fase culminante de disparar es abstenerse de hacerlo”.  Aprendido esto, Wei Fei regresó a Hantan, su aldea, y nunca más volvió a disparar una flecha, aunque pájaros y ladrones evitaban aproximarse a su casa, por si acaso. Su reputación fue en aumento. Cuarenta años después abandonó este mundo sin haber mencionado ni una vez el tema del tiro con arco y sin tocar ninguno. Después de esto, en su aldea, los pintores tiraron sus pinceles, los músicos rompieron las cuerdas de sus instrumentos y los columnistas se avergonzaron de ser vistos tecleando sus ordenadores. Por mi parte he olvidado cómo se escribe un artículo. De lo que es una columna periodística. Pese a todo,  generosos lectores, estoy seguro de que hoy habéis encontrado mi artículo en el mismo sitio de todos los jueves.